5/15/2010

Memel, Tutina, los niños y tú, José Gabriel

No se ha coronado la contrareloj y ya comienzan a vislumbrarse sus perfiles. No hicieron el oso Adriana y Antanas porque sus capacidades mentales están a años luz de las tuyas, oye tú, José Gabriel. Con delantal, tiza y pizarrón, Mockus les dió sopa y seco al rector y a los alumnos de la divertida escuelita que montó Caracol aquel viernes en la noche.

Un par de semanas después apareció Adriana Córdoba con gran deselvoltura, sonriente, buena conversadora; con un inteligente sentido del humor del que se vale para sortear el camino y una ternura en su manera de concebir el mundo que le da al suyo gran serenidad. Narró la histroria de cómo se conocieron con Antanas. Contado por ella, lo de su matrimonio en un circo suena bonito y hace sentido. Y al final, logró salir incólume ante la tonta insistencia tuya, José Gabriel, con aquel gallo que los Mockus tienen de mascota. Si hasta alpiste le mandaste a regalar.

Los últimos viernes han estado reservados para Juan Manuel y María Clemencia. Mejor dicho, acostumbrémonos -Memel y Tutina. Nada contra Vladdo, pero la Aleidamanía de esta última luce tan crónica como la de Mini-Me por Austin Powers. ¿Quiere parecérsele?, ¿imitarla?. ¿Ser hábil, como Aleida, para lanzar al aire destellos de lucidez cada tal por cual? Durante el programa no pudimos saberlo. Pero gran favor le hiciste, oye tú, José Gabriel, con aquellas preguntas de reinado en cuyas respuestas recae siempre el peso de la corona. Supimos de qué color sería el traje de coronación de Tutina el siete de agosto; también qué haría Tutina desde su despacho de primera ama de casa de la República; y a cuál de sus antecesoras admiraba más y por qué. Adivinen. Obvio: a Doña Lina! Mejor dicho Memel con Álvaro; Lina con Tutina: Tutina con Memel y Álvaro con Lina; todos se admiran y complementan igual que hombre con hombre, mujer con mujer, y viceversa y todo lo contrario.

El último de la serie fue el show que dejó ver el lado sensible de Memel. Conocimos la historia de la mascota de su adolescencia. Lloró, obvió. Oye tú, José Gabriel, cómo fuiste de hijuemadre al mostrarle la foto del cachorro si segundos antes nos habíamos enterado que había sido el único amigo de Memel durante los cinco años en que su infancia transitó a la adolescencia. Aunque se le note que nunca ha tenido amigos, eso no se hace. Así cualquiera llora, oye, tú.

En lo que no ahondaste, José Gabriel, fue en lo merecida de la quemadura sufrida por Memel al explotarle en la mano una bomba casera dirigida al perro de su cuadra que siempre le ladraba al pasar. Dicen que los perros en su gran inteligencia detectan el peligro, olfatean la amenza: Y Memel lo ha sido desde chiquito! Cerrando la noche fue descrestadora su habilidad con las canicas, -adquirida, supone uno durante sus años como niño solitario. Se equivocó, no obstante, con la pequeñísima bola utilizada para simbolizar a la guerrilla. "Que es porque el terrorismo está reducido, casi derrotado", dijo. ¿Será que no oyó a don Álvaro decir que lo pequeño es el polluelo de la seguridá democrática?

En estos minutos finales se van definiendo sus perfiles. Entre los más opcionados para llegar a la Casa de Nariño* tenemos a una familia común y corriente, que trabaja para vivir como el 95% de los colombianos y una versión recargada y remasterizada de Nora los niños y yo: Tutina, los niños (mis-teloneros-de-tarima) y yo!

*No sé ustedes, pero sufro de escozor cuando se nombra al Palacio Presidencial: es inevitable no quirtarle la última sílaba a la palabra "Nariño". Y sin ella suena a guarida, a forajidos, a maleantes...

1 comentario:

  1. TUTINA QUE NOMBRE TAN ESTUPIDO AL ESTILO DEÑL CLUB DONDE TODOAS SON LOLI,NONITA,LITA

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