Vimos ayer de nuevo un acalorado Presidente dando explicaciones, sí, peregrinas - qué vamos a hacerle si todo el tiempo está en Consejo Comunitario - a las preocupantes denuncias sobre las chuzadas del DAS que hizo Gustavo Petro el martes en el Congreso. Los escasos cien días que le restan a su administración amanecen cada vez más cargados de tigre. Saber retirarse es de gigantes y en esto el Presidente está mostrándole al país que no es tan grande el mejor mandatario que ha tenido Colombia. Saber despedirse sin hacer pucheros engrandece la labor encomendada; señala "la satisfacción del deber cumplido" que rimaba en prosa Belisario.
Gran paradoja porque mientras a Uribe se le ve incómodo, frustrado, ansioso, el país respira otros aires, oye otras voces, habla de esperanza. El agotamiento que produce el "todo vale" es un coro encaminado a alcanzar decibeles tan altos como los de su popularidad, alimentado por el escándalo fresco con el que desayunamos cada día.
Explicaba de Jorge Noguera que las quejas de su desempeño en la dirección del DAS surgieron 6 meses después del retiro del cargo de aquel buen muchacho. Vaya defensa jurídica viniendo de un primer mandatario: argumentos así, ni en primer parcial de Derecho Penal I; implicaría que los errores administrativos, por no decir delitos, no son retraoactivos.
Hubo también elogios para la muchachada que llegó después. A saber, Andrés Peñate, María del Pilar Hurtado y Felipe Muñoz, no solo en lo que registran sus hojas de vida sino además en lo que atañe al color de la sangre que les corre por las venas. Como si de los avatares de la vida estuvieran exentos los hijos de las mejores familias.
A Muñoz, ¿cómo irá a defenderlo ahora el Presidente, al establecer las autoridades que el venezolano JJ Rendón, presentado por Santos el pasado lunes en el relanzamiento de su campaña como el estratega recien incorporado para reenfocarla, entró al país con un estatus migratorio (bajo la jurisdicción del DAS) de visitante temporal que no lo autoriza para trabajar en Colombia? Pasarse por la faja la ley, ya lo sabemos, es innato a ambos personajes. Lo que si no esperábamos era ver al célebre asesor haciendo de "espalda-mojada" y trabajando sin papeles.
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