Debo confesar que fui de los muchos colombianos inconformes con la encrucijada del Presidente respecto de sus ganas. Fueron cuatro años de acertijos y cábalas; asistimos al bufo espectáculo de unos políticos de oficio oficiando de herederos de un padre millonario, a cual más haciendo fila, y méritos; hincados ante su lecho de moribundo en espera del guiño que le daría al pródigo la mayor participación del botín. A un mes de elecciones, debo confesar no obstante que reniego de mi inconformismo porque muy al contrario, estoy "demasiado" agradecido con Usted, señor Presidente, por 4 razones.
1.Noemí hubiera dejado Londres (¿o era Madrid?¿O París? ¿Tinbuktú?, no recuerdo bien; total da lo mismo) desde el 2008 y hubiéramos estado condenados a verla de casa en casa, de partido en partido; calibrando llantas y midiendo aceites a ver en cuál maquinaria se montaba para, una vez sacados de la maleta los trapitos y puestos al sol, decidir qué color de partido le iba mejor con sus zapatos. Aunque pensándolo bien, dos años de cuentachistes nos hubiera aliviado de las chuzadas del DAS y de Yidis. Y quién quita, a lo mejor el travieso del Daniel la hubiese convencido de posar las dos en SOHO, en una especie de cohecho fotográfico.
2.No quiero ni imaginarme a las Dávilas y Gurisattis de nuestra cultura farándulo-periodística azuzando nuestras "Noches" desde hace dos o tres años, bajo órdenes de altísmo nivel, con la cantaleta de que nuestro principal enemigo es Chávez y no la corrupción. Con los últimos seis meses basta.
3.Otro honorable expatriado, Carlitos Moreno de Caro nos hubiera llegado hace dos años de Sudáfrica. Ya todos sabemos lo intenso que puede llegar a ser el Moreno en canpaña clamando que lo dejemos jugar…¿A propósito, sabe usted dónde está el ex Embabajdor en estos momentos?
4.Uribito, aprovechando los beneficios de AIS, hubiera instalado desde Carimagua todo un sistema de riego de aceite de palma burocrático dentro de los azules, y quizá hoy lo tuviéramos ladrando más duro, -no como cachorro sino como perro varón – con la candidatura de los conservadores en el bolsillo. ¿Pero entonces qué estuviera haciendo la pobre Noemí? ¿Hubiera logrado moverle la butaca a Pardo, dañarle la cabeza a los del Polo?
Insisto. Gracias, Presidente, por la encrucijada de su alma y que solo la Corte pudo despedajar hace pocas semanas. Lo cierto es que no hay La Noche que no amanezca ni colombiano que bajo las actuales circunstancias resista más de dos meses de campaña.
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