Ha anunciado el Ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, que 350.000 uniformados velarán por la seguridad durante las elecciones.
El llamado "Plan Democracia" presentado para tal fin, comprende la combinación de efectivos de la Policía, el Ejército, la Armada, y la Fuerza Aérea para cubrir casi el 100% de los puestos de votación en todo el país. Más faltaba que fuera uno a quejarse de que tales medidas estén siendo consideradas. Pero siendo perspicaces vale preguntarse, ¿y de aquello qué? ¿No que hemos avanzado en seguridad? ¿Que la guerrilla está casi derrotada?
"Silva alertó que las Farc planean sabotear las elecciones suplantando a policías y soldados para cometer atentados, especialmente en el sur del país" ¿No es allá donde más se han agudizado los combates?
Dos gobiernos consecutivos de Seguridá (sin d al final) Democrática y ocho años invirtiéndole alredor del 5% del PIB al objetivo de derrotar la guerrilla no han sido suficientes. Para la muestra el Plan Democracia, con el cual, haciendo cuentas alegres, en cada municipio colombiano operará un semi-ejército de 35.000 uniformados... Esto sucede mientras el sistema de salud, la educación pública o las infraestructuras del país están cada vez peor. Estos asuntos sin embargo, son lo de menos para quienes como el suscrito, pueden darse el lujo de pagar un servicio de medicina prepagada; para quienes como mis amigos mandan a sus hijos a los mejores colegios; los mismos donde estudian los hijos de los demás ministros; para nosotros que no tenemos que tragarnos a diario la amargura de un aumento salarial de 18 mil pesos. Eso vale lavar el carro. Si es con polichada la cosa se sube el doble.
No se trata de ser desagradecido, como pueden estar pensando algunos lectores que hayan leído hasta aquí. No. El reto que tenemos que asumir es que así como Obama acaba de tener las pelotas para aceptar, al fin, el fracaso de la guerra contra las drogas que adelanta Estados Unidos, en Colombia necesitamos que se revise por qué la culebra sigue viva. No para dialogar, no, (no seamos simplistas) sino para replantear una estrategia que está comprobándonos que como vamos, vamos a seguir en esta guerra sin fin. Apocado ministro resultó Silva Luján. Deslucido. Nervioso. Lo hacía mucho mejor en la Federación de Cafeteros. Allá nunca lució tan aguachento, tan descafeinado.
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/ministro-de-defensa-dijo-uniformados-velaran-por-la-seguridad-durante-las-elecciones_7704948-1
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